La primera vez....

Siempre, la primera vez de un evento,  marca la vida de  los seres humanos.
Para las chicas especialmente al recibir el primer beso o cuando entregan su virginidad al hombre  que piensan será su amor para toda la vida y despues cuando tienen el primer fruto de sus amores, convirtiendose  en esos seres tan especiales que amamos tanto y homenajeamos siempre, nuestras queridas madres.
Para los chicos es difícil definir qué es lo que marca realmente sus  vidas. Si lo analizo desde mi punto de vista personal, recuerdo haberme enamorado por primera vez cuando tenía apenas seis años, lo que debió ser un hito en mi todavía corta vida, o cuando nos mudamos  en una pequeña casa de la Calzada de Guanabacoa, cerca de un lugar que luego se llamó la Virgen del  Camino.

La Virgen del Camino,  realizada por  la escultora cubana Rita Longa.
Ubicada sobre la copa de una palmera y  que lleva una túnica que le cubre el pelo, los hombros y el brazo izquierdo, mientras sostiene en una de las manos una Rosa de los Vientos, guía para los viajeros. Es costumbre que quien pasa por allí deposite  una moneda a la fuente al mismo tiempo que le pide un deseo.
  Fue una obra monumental para la época,  pero aunque aquello me causaba admiración, en ese momento para mí era más importante la atracción que sentia por una niña de mi aula,  que tenía mi misma edad, Migdalia Astiazarain, o cuando   en mi plena adolescencia, sucedieron otros hechos importantes en mi vida, entre ellos la separación definitiva de mis padres y mi primer trabajo  con apenas 12 años en un taller de pintura de autos. Cosas que recuerdo profundamente. Pero el suceso que con más fuerza señaló mi vida para siempre, fue cuando con apenas 20 años,  fui padre por primera vez  de una niña que nació un 8 de Enero en el Hospital de Maternidad  " America Arias".


Hospital de Maternidad "America Arias" en la calle  Linea.  Vedado. La Habana , Cuba.
Después de nacer  mi hija, al otro día iba viajando en la Ruta 22, en dirección a Marianao para ir  ver mi padre,  al pasar por frente al Edificio Masónico me dije para mi mismo:
 "Román ahora esto es en serio y tienes que buscar trabajo para mantener tu hija".
 Dos días después comencé a trabajar en unos almacenes de la Habana Vieja.
En aquel tiempo  yo sufría el desempleo crónico de muchos  jóvenes  y me dedicaba a estudiar por las noches  para un examen de ingreso  en la Escuela de Enfermeros, radicada en el Hospital Psiquiátrico de Mazorra.
Soñaba en convertirme primero en Enfermero y luego hacerme Médico como mi tío mayor, pero el más joven de mis tíos, un periodista fracasado, ex expedicionario de Cayo Confites y enfermero por necesidad, me destruyó todo mi interés por aquella actividad con un vibrante discurso homofóbico, y me convertí en Auxiliar de Plomero bajo la égida,  de mi querido padre.
Lo cierto es que cuando nació aquella niña yo  no tenía un empleo regular y me dedicaba a la venta de carteras de nylon que fabricaban mi madre y mi padrastro José Luis Collazo,  un hombre muy noble que me  trató  como su propio hijo y  me ayudó mucho a pesar de mis 19 años.
La última vez que lo vi fue en el año 79, frente a la Clínica La Dependientes donde yo ejercía como Profesor de Psicología después de haberme graduado en 1977.
Es posible que parezca esto que he dicho un cambio brusco, pasar de Auxiliar de Plomero, a Profesor de Psicología, pero sucedió que la aparición de aquella niña en mi vida fijo un importante  punto de partida, que todavía no se ha detenido, para mejorar mis conocimientos y estudiar una profesión que valiera la pena.
En realidad mi preocupación por los estudios no comenzó realmente allí, pues antes de la triste historia de mi renuncia a ser enfermero, había cruzado 

Lanchita de Casablanca  para cruzar  la bahia 

Castillito de Cojimar



         


muchas veces la Bahía de La Habana, partiendo desde Cojimar, donde trabajaba limpiando la arena  del Yact Club,  propiedad de uno de mis tíos  paternos,  para asistir a la escuela nocturna de la fábrica de chocolates “La Estrella”.

Nunca deje de estudiar hasta lograr matricular Psicología en la Universidad de La Habana en 1972, cuando tenía la edad en que muchos estudiantes ya se habían diplomado y ejercían su profesión .

En la temprana fecha del 8 Enero de 1959 me disponía a emigrar,  en busca de mejores oportunidades,  al Norte, como se decía antes, no a la Yuma como se dice ahora. Fue precisamente esperando el 8 de Enero de 1959,  para celebrar el cumpleaños de mi hija, que se produjo la entrada de los llamados rebeldes a la Ciudad de la Habana.

Los inflamados  discursos de los  líderes de los rebeldes fidelistas     me llevaron a pensar,  como a muchos otros, que todo un mundo de oportunidades se abría para quienes como yo no tenían nada que perder y mucho que ganar.


Posteriormente, pasada la primera fase de la gran  conmoción revolucionaria,  algunos se dedicaron a disfrutar de la dulce vida  mientras  yo pasaba mis días en la Biblioteca Nacional, quemando mis pestañas para adquirir los conocimientos que necesitaba y darle a aquel pequeño regalo que la vida me dio  una existencia mejor que la que yo había tenido hasta entonces.
Han ocurrido muchas altas y bajas en aquella trayectoria después de
aquel  8 de Enero de 1959, y dadas las consecuencias pienso que todos nos hemos equivocado alguna vez y pagado por ello. No fuimos  sabios ante el peligro que se dibujaba en el horizonte político, ignorando con prepotencia las advertencias de los especialistas en el análisis de los movimientos políticos.
Fuimos excesivamente credulos  y como decimos los cubanos:   “nos  salió el tiro por la culata”.
Muchos peqeños empresarios  perdieron lo que habían logrado construir con sus esfuerzos,  y  considero  se cometieron muchas injusticias con gentes  que perfectamente hubieran podido ayudar a desarrollar en Cuba, para beneficios de todos,  lo que han logrado edificar en otros paises. Por brutos perdimos guiro, calabaza y miel. 

XIOMARA MERCEDES
 Hoy quiero rendir homenaje público a esta hija mía, Xiomara Mercedes, que me hizo padre por primera vez y que 21 años después partio  en busca de nuevos horizontes tal y como antes deseaba  su padre.

 
LAYLA  






















ZALUA
  

LOIRA
 












Felicidades Xiomara Mercedes Rodríguez Flores. Tu padre y tus hermanas   te queremos mucho  y además te admiramos  porque un día tomaste el riesgo de defender tus decisiones y tus amores, apenas salida de tu adolescencia,  sola y muy lejos de nosotros, para conquistar la felicidad que tu deseabas,  como la valiente mujer que has sido siempre. 
Estamos muy  orgullosos de ti y a pesar de la distancia siempre  pensamos en ti con mucho amor.

Felicidades te desean tus hermanas  
Zalua, Layla, Loira y yo.
  Papy.  

Montreal. Qc Canada. Enero 8 de 2011


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